Comunicación

El campo de batalla vuelve a la mente.

Estados Unidos cumplió con todo el protocolo de la guerra híbrida señalado por el Lisa Institute (academia independiente internacional de formación en inteligencia, seguridad, ciberseguridad y geopolítica) al superar, paso a paso, todas sus etapas: amenaza híbrida, conflicto híbrido y guerra híbrida.

Esta última se cumplió el 3 de enero de 2026 con el uso abierto de la fuerza armada contra el país y la captura (secuestro) del presidente y su esposa. Desde entonces, el escenario simbólico y comunicacional ha pasado a ser el territorio de la batalla; es decir, la guerra volverá a ser cognitiva.

Las diferencias no han cesado y eso se sabe. En la actualidad, se reconfiguran las reglas de juego y ambos poderes (EEUU y Venezuela) intentan obtener trofeos que mostrar a sus ciudadanos para validar su aceptación y respaldo en la opinión. ¿Qué ha cambiado? El sector representado por el chavismo ha logrado negociar directamente con los Estados Unidos, sin intermediarios o intérpretes criollos entre ambos.

La propuesta de valor será asentar la idea de que es posible mantener relaciones comerciales y diplomáticas beneficiosas para ambos, pese a las diferencias ideológicas y conceptuales existentes.

La dificultad para alcanzar esta meta se centra en derribar los miedos sembrados en años de lucha polarizada. Hay muchos “fantasmas” o falsas creencias que privan en la opinión pública de ambos países y, en la práctica, existen sectores de poder que no aceptan la idea de quedar excluidos en esta nueva relación. Ambas fuerzas van en contra de esta nueva situación que el gobierno nacional ha aspirado por años: entenderse directamente con la Casa Blanca.

Toda idea se verbaliza y se expresa como una opinión. Toda opinión se manifiesta en una toma de decisión, en un sí o en un no. Controlar este proceso es fundamental en las guerras cognitivas que buscan impactar en la decisión electoral de una población. Hoy, ninguno de los poderes que pudieran forzar a una elección anticipada en el país cree que cuenta con el respaldo suficiente como para obtener el triunfo. En estos momentos se negocian las bases y condiciones para llegar a un punto electoral, a un momento definitorio que, en teoría, sacaría al país del cerco diplomático internacional al que ha sido sometido por años. Hasta ahora todo es especulación y manejo de escenarios.

El gobierno se reconfigura, ajusta el mensaje y alinea lo simbólico a medida que avanzan los acontecimientos. La oposición política nacional no cuenta con estructuras ni liderazgos como para imponer alguna matriz en este campo de batalla.

Un avión similar a este aterrizó en Maiquetía con material logistico y estratégico, presumiblemente para la apertura de la embajada norteamericana en el país.

El poder que ejerce por la fuerza el estado norteamericano replantea su actuación en el territorio y avanza en una normalización de relaciones. Se vislumbra una reapertura de embajadas, lo cual traerá consecuencias previsibles para los migrantes, legales e ilegales.

EEUU sorprende al mundo con el cambio de opinión sobre Venezuela y su liderazgo, y va más allá. En la más reciente edición del Foro Económico Mundial, Trump exhibe a Venezuela como un ejemplo de lo “beneficioso” de su estrategia e indica que el país ganará más dinero en los próximos 6 meses que en los últimos 20 años, y remata diciendo que “Apreciamos toda la cooperación que nos han estado dando. Una vez que terminó el ataque, dijeron: ‘hagamos un trato’. Más personas deberían hacer eso”.

Digerir estos asuntos no resulta fácil para el venezolano que, por una parte, interpreta las alabanzas de Trump al gobierno liderado por Delcy Rodríguez como una sentencia o la confirmación de, al menos, una capitulación. Otros la perciben como un nuevo triunfo del chavismo para mantenerse en el poder. En esencia, es un momento doloroso para todos.

La política agresiva de los Estados Unidos ha revuelto los esquemas de pensamiento. Los límites de lo permitido, del significado del bien y del mal, han sido rebasados y habrá que reconstruirlos. Por lo pronto, el contenido que consumimos en el país ha variado de lo político a lo económico, al pragmatismo. Quizás sea una respuesta natural de protección de la sociedad ante el complejo panorama emocional posterior al bombardeo a Caracas.

La pequeña muestra de una guerra a gran escala que vivimos el 3 de enero, redibuja el ímpetu revanchista y extremista de muchos y nos alinea con contenidos menos extremos y ajustados a la preservación de la paz, la seguridad y la recuperación de la economía.

Hay un escenario simbólico para los que vivimos en el país y otro para los que están fuera. Las ideas propuestas desde el extranjero se basan en una imagen idealizada; muchas de esas personas llevan más de 10 años fuera de Venezuela y ya su concepto no se ajusta a la realidad.

Desde hace años los venezolanos tenemos una vida cotidiana muy distinta a lo que se imaginan en el extranjero. Muy polítizada e idiologizada.

Ejemplo de lo anterior es la tesis planteada en un artículo publicado por el diario El País de España, realizado por el venezolano Boris Muñoz (residenciado en los Estados Unidos), y supone un enfrentamiento por el poder entre María Corina Machado y Delcy Rodríguez en el que Machado parte con una “ventaja moral” y que Rodríguez carga con el lastre de una “dictadura feroz y criminal”.

En principio, para los que vivimos aquí, esa no es la disputa central y luego ni con tanta “ventaja moral” para una ni con tanto “lastre dictatorial” para la otra. Es una visión parcializada y poco ajustada a las calles venezolanas. Ahora, muchos artículos como ese (pagados o no) vendrán, a favor de unos y otros. El valor de cada símbolo se ajustará de acuerdo al discurso.

Lo que viene es un duro momento de desinformación centrada en los liderazgos que emerjan para las nuevas contiendas.  Ya se observan campañas de desprestigio contra Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y continuarán contra Diosdado Cabello. Seguirán los relatos orientados a vulnerar la unidad del chavismo con la finalidad de debilitarlo ante un próximo evento electoral.

La Presidenta (e) Delcy Ridríguez acompañada de Jorge Rodríguez, Diosdados Cabello, Padrino López. Al fondo Nicolas Maduro Guerra y Héctor Rodríguez.

Todo lo anterior se enmarca en el supuesto de que el gobierno liderado por Delcy Rodriguez logre al menos uno de los objetivos planteados al asumir la presidencia de la república: preservar el control político y gobernabilidad, lo que implica la continuidad constitucional en el país.

Palabras y conceptos clave:

Control político y social: En este nuevo contexto se sospecha una dura contienda por establecer en la opinión nacional e internacional quién tiene el control social y político del país y se vislumbran varios candidatos o protagonistas:

  • El gobierno.
  • Los EEUU.
  • Un cogobierno entre ambos.
  • Y está la opción disruptiva del control de los EEUU con participación de María Corina Machado.
  • de descontrol (estado fallido), sustentado en revueltas, protestas o aumento de la criminalidad.

De cómo se configure el imaginario colectivo sobre este tema se vislumbrarían las opciones de poder a futuro.

Soberanía: Clave en el debate actual. Desde el ejecutivo consideran “una mancha” en las relaciones entre los EEUU y Venezuela la incursión armada en el país, dejando clara la intención diplomática para resolver el asunto.

Todas las decisiones pasarán por este concepto: La nueva ley de hidrocarburos, la ley de derechos socioeconómicos e incluso las decisiones respecto a la recuperación del salario como patrimonio del ciudadano.

El desarrollo de los acontecimientos cargará de valor este concepto, para bien o para mal.

Transición: Tiene distintas acepciones y aceptación. Hoy no está claro si existe y de qué se trata. Desde el gobierno se impone otro concepto para describir el momento histórico, hablan de una «nueva etapa» política. ¿Cuál se impondrá?

Traición: Con este concepto trabajaremos en los próximos meses y quizás años: ¿Fue una traición la captura y secuestro del presidente? ¿Es una traición al sector opositor el apoyo (hasta ahora) demostrado por los EEUU al gobierno liderado por Delcy Rodríguez? ¿Traicionó María Corina Machado a sus seguidores al irse del país? ¿Será una traición de María Corina Machado el reunirse con los miembros del llamado interinato en esta fase de exilio voluntario? ¿Fue una traición de Edmundo González su abandono del país? ¿Estarán traicionando los ideales de Chávez al negociar con los Estados Unidos? Habrá mucho trabajo cognitivo con este concepto.

Reconstrucción: Muy utilizada por los migrantes que añoran regresar al país. Venden una idea de un país destruido en lo material y espiritual. Este concepto choca con la realidad del ciudadano que vive en Venezuela.

Transparencia: Este concepto está asociado a la corrupción y la aplicación de la justicia. Será fundamental en el debate para la ejecución de los recursos nacionales (petróleo), de la excarcelación de los llamados “presos políticos” y de las decisiones judiciales, políticas y económicas en el futuro.

Este concepto será transversal en la renovación de poderes, sobre todo el poder electoral, el cual será protagonista para legitimar todos los procesos electorales que están por venir.

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