Sociedad

Y mientras tanto en Venezuela…

En medio del júbilo nacional por la victoria de la selección venezolana para coronarse campeona del Clásico Mundial de Beisbol, el gobierno venezolano nombra nuevo titular en el Ministerio de la Defensa, poniendo fin al liderazgo de 12 años del General en Jefe Vladimir Padrino López.

El movimiento tiene varias lecturas y puede ser que la verdad sea una combinación de todas ellas para explicar el fin de la era de Padrino López al frente de la cartera castrense.

Según Manuel Tomillo (Efecto Cocuyo, 8/07/2020), hay que retroceder 57 años en el tiempo de la historia contemporánea de Venezuela para encontrar un ejemplo de permanencia en ese cargo: «… el general de División (Ej) Ramón Florencio Gómez, quien ejerciera por cinco años como ministro de la Defensa del gobierno de Raúl Leoni, entre 1964 y 1969».

Padrino López transitó (al lado de Nicolás Maduro) prácticamente toda su etapa como presidente y superó, por algo más de dos meses, la captura del mandatario hasta el 18 de marzo, cuando se anuncia al General en Jefe Gustavo González López como su sucesor en el cargo.

Escenario 1:

Luego de la incursión militar norteamericana el 03 de enero de 2026, se abrió una duda razonable en torno a la seguridad del primer mandatario y los sistemas de defensa de la nación. Los primeros objetivos de esta tesis apuntan a las cabezas de:

  1. Guardia de Honor Presidencial, encargada de velar por la seguridad del primer mandatario.
  2. Dirección General de Contrainteligencia Militar, que no logró develar las intenciones contra el país.
  3. Ministerio de la Defensa, señalado por la inacción de los sistemas de defensa nacionales.

De todos estos organismos, la única autoridad que no había sido removida era precisamente Padrino López, hasta ahora, cuyo relevo convierte a González López en el “hombre de confianza” del país. El 06 de enero, tres días después del ataque norteamericano,  había sido nombrado jefe de la Guardia de Honor Presidencial y de la DGCIM.

González López se muestra como una persona muy cercana para las altas autoridades gubernamentales post-Nicolás Maduro, lo cual no quiere decir que esté necesariamente en su contra, sino que, más bien, el movimiento apunta a saldar las dudas sobre el entorno de seguridad del devenido en presidente secuestrado o extraído del país y que pudieran seguir funcionando contra la actual cúpula de poder.

Hoy, tanto DGCIM, Guardia de Honor Presidencial y Ministerio de la Defensa se encuentran con autoridades renovadas, seguramente, bajo la visión de González López y quizás con el apoyo del General Padrino.

Se trata del relevo necesario en este tipo de escenarios donde se busca restablecer la estabilidad y cohesión interna en los miembros de las estructuras y generar ambiente de “nuevo momento” para pasar la página.

Escenario 2:

En el marco de la Ley de Amnistía y el nuevo momento político con los Estados Unidos, la figura de Padrino López no encajaba. Su perfil como figura “fuerte” al lado de Maduro generaba desconfianza a lo interno y externo. Así, su salida abre espacios de confianza para avanzar en el restablecimiento del entendimiento político necesario que abone el terreno de las elecciones futuras y termine de legitimar la estructura de poder del país.

Esta sería la primera de otras decisiones que favorecerían este nuevo ambiente de entendimiento. Esto tomando en cuenta que no se sabe si estas decisiones (o concesiones) suponen acuerdos que limitan la acción política de cuadros de la oposición o el levantamiento de nuevas sanciones, todo ello en el marco de negociaciones políticas con los EEUU.

Escenario 3:

El gobierno norteamericano ha medido los tiempos para actuar en el país y Padrino López no garantizaba respaldo para decisiones futuras.

Sobre él pesan acusaciones y sanciones que podrían recrudecerse en el futuro. Los EEUU quieren actuar sin que existan ataduras o vínculos con el núcleo de poder actual que pudieran afectar el delicado equilibrio de relaciones en el que se mantienen ambos gobiernos.

El General González López podría encarnar la figura que facilitó la incursión militar del 3 de enero y se convierte en la ficha con la misión de garantizar la estabilidad militar y el respaldo a las decisiones impuestas desde los Estados Unidos.

Este escenario también supone la separación del ministerio de Diosdado Cabello, otras figuras claves del chavismo y, más tarde, la entrega del poder mediada por elecciones.

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