Sociedad

“Voy a hacer trampa como un demonio”.

Esta frase fue incluida por Trump al momento de juramentar a los seguidores del partido republicano en un acto político realizado en septiembre de este año, previo a las elecciones de medio término que se celebran hoy en los Estados Unidos.

Trump dirigió el juramento ante miles de seguidores que, con su mano derecha levantada, seguían las palabras de su líder: “Juro acudir a votar y llevar a mis familiares… no importa si estoy inscrito o no, haré trampa como un demonio, como ellos —los demócratas— lo hacen…”

Otro momento cumbre de esta campaña por el control del Senado estadounidense fue el ofrecimiento público de 5 mil dólares americanos para cada ciudadano en caso de que el voto le otorgara la mayoría a los republicanos; ¿qué pasaría en cualquier país si el presidente ofreciera semejante bono para impulsar una victoria electoral?

Pese a que atraviesa el peor momento de su mandato, con una aceptación que apenas supera el 30 % y proyecciones desfavorables de todas las investigadoras de opinión, Trump advirtió que la única manera de que su partido pierda la mayoría en estas elecciones es que los demócratas cometan fraude.

Además de las encuestas, otro punto negativo para los republicanos es que, tradicionalmente, el partido de gobierno pierde las elecciones de medio término; 18 de las últimas 20 elecciones intermedias han resultado desfavorables para el partido que ocupa la Casa Blanca.

Serán unas elecciones reñidas debido a la polarización creciente en el electorado norteamericano. Michigan, un estado clave para las aspiraciones demócratas de controlar el poder legislativo, ha sido impactado por el giro de la congresista (demócrata) Haley Stevens, quien en la víspera de las elecciones decidió apoyar al candidato republicano.

Auténticas hordas asaltaron el Capitolio en 2021

Alaska, un estado que aporta pocos representantes al capitolio, hoy se lo pelean a muerte debido a la importancia de cada triunfo que, en la práxis, representaría una posible mayoría parlamentaria.

Una victoria demócrata permitiría controlar más eficientemente las decisiones del gobierno de Trump y, si los republicanos conservan el poder legislativo, le permitiría al presidente manejarse con soltura en el final de su mandato.

Hoy es un día importante para la política estadounidense; sin embargo, la esperanza de un revés electoral para Trump solo impulsaría la propensión del presidente a gobernar fuera de los límites de la política tradicional; esto ya lo ha hecho con anterioridad con asuntos intrascendentes o de impacto en la escala mundial.

Donald Trump llegó a afirmar que no necesita la aprobación del congreso para sumarse a la guerra contra Irán.

El presidente norteamericano ha desafiado en varias oportunidades el poder del Congreso y ha emitido órdenes ejecutivas sin consulta a este órgano, como el ataque de lanchas en el mar Caribe o la participación de los EE. UU. en la guerra contra Irán.

Su verbo y sus acciones lo representan como un trasgresor de la norma democrática de equilibrio de poderes e, incluso, del espíritu del sistema, asentado, en el caso de los Estados Unidos, en la representatividad.

El poder es un asunto distinto para Trump y perder la mayoría en el Congreso no pareciera obstáculo en el logro de sus objetivos y el de sus aliados. Irán será el baremo de los intereses que gobiernan la política del tío Sam.

Algunas proyecciones de los resultados de las elecciones de medio término.
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