Sociedad

“bisnes” vs fútbol: tarjeta roja a la pasión futbolera.

El negocio o business (“bisnes”) supera la romántica obsesión de los amantes del fútbol en su intención de preservar el espíritu competitivo de este deporte, que hoy ostenta la mayor cantidad de fanáticos en el mundo con una cifra que supera los 4.000 millones de seguidores.

La final de la edición 2026 de la Copa Mundial contará con un espectáculo de medio tiempo (un estilo muy norteamericano) que, según los planes, alargaría a 30 los 15 minutos de entretiempo tradicionales en este deporte.

Madonna, Shakira y BTS serán los encargados de animar a los presentes y entretener a los millones de espectadores que se espera “sintonicen” la final.  Sin desmeritar la calidad de los artistas, la discusión se plantea desde varios puntos de vista:

  • ¿Cómo afectará a los jugadores la espera de 30 minutos del entretiempo?
  • ¿Requiere el espectador de fútbol atracciones adicionales al juego? El aficionado, lo que quiere, es más fútbol.
Sus comentarios y análisis no serán escuchados en el entre tiempo.

Desde el punto de vista de las cadenas y servicios de streaming que compran derechos de transmisión, se genera una duda razonable respecto a los deseos de la audiencia: ¿preferirán ver el espectáculo musical o escuchar el debate de panelistas y expertos sobre las incidencias del primer tiempo?

Y es que, para los espectadores, el momento del entretiempo en una final de un mundial es otra cosa y se resume así: mejores jugadas del primer tiempo, análisis de los expertos en pantalla y el debate entre amigos sobre qué cambios hacer para ganar. Son 15 minutos de intensidad que nadie se quiere perder. 

La cadena BBC (Reino Unido) anunció que evalúa no transmitir el espectáculo para dedicar estos 30 minutos al análisis del partido y de la Copa en sí, dejando claro su disgusto con esta modalidad que privilegia el entretenimiento.

Para los estadounidenses, una oportunidad como esta donde se estima una base de 500 millones de espectadores, es impensable sin una distracción que les permitirá hacer más rentable el evento.

Con el espectáculo de entre tiempo el Super Bowl logra promediar 140 millones de espectadores. Muy por debajo de la media de una final de un mundial.

Esta jugada incrementa el costo de los derechos de transmisión y llama a una audiencia quizás no muy identificada con el fútbol, pero sí con la cartelera de artistas que varía en edad, raza y género musical.

Nada es casual; la empresa promotora Global Citizen encargó del espectáculo a Chris Martin, vocalista de Coldplay, quien seleccionó, guiado por depurados datos de mercadeo, como protagonistas del entre tiempo a Madonna (67 años, ícono pop anglosajón), Shakira (49 años, ídolo latino) y BTS (agrupación coreana con 31 años de edad promedio y fenómeno de audiencias mundial).

El punto de comparación de un evento como este es el Super Bowl (final anual del llamado fútbol americano, NFL) que desde el año 2011, de forma ininterrumpida, experimenta con este formato; pero es solo en eso, formato, porque en audiencia y fanáticos una final de la FIFA lo aventaja por mucho.

El costo de los derechos de transmisión del Mundial FIFA depende de factores como:

  • Territorio y tamaño de audiencia.
  • Plataforma: señal abierta, TV paga y streaming.
  • Número de partidos.

Se estima que, en 2026, solo por derechos de transmisión la FIFA alcance una suma cercana a los 4.000 millones de dólares, aunque sufrió un fuerte revés en esta meta al transar con China los derechos por 60 millones, cuando esperaban obtener al menos 250 millones de dólares.

La discusión está en la calle con opiniones moderadas, indiferentes y apocalípticas. Hay quienes aseguran que los seguidores del fútbol optarán por “migrar” a transmisiones que les ofrezcan análisis y resúmenes del primer tiempo, así como discusiones sobre estrategias a seguir por los finalistas.

¿Perderán la concentración los jugadores en el entre tiempo?

En este grupo se incluyen los que aseguran que los 30 minutos de entretiempo (suponiendo que no hay fallas en la producción) pueden cambiar el rendimiento físico y la condición psicológica de los jugadores, creando nuevas expectativas en el desempeño y desarrollo de los acontecimientos.

Pero también hay aquellos que se sentarán a discutir con sus amigos sobre el partido mientras se entretienen con el espectáculo.

Y Usted, ¿a cuál grupo pertenece?

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