Sociedad

«EL Niño» y sus cosas.

Tradicionalmente, este es el período más caluroso del año; entre agosto y septiembre, los rayos solares inciden de manera perpendicular sobre el territorio venezolano, calentando con más fuerza nuestra geografía.

A esto se suma la presencia del fenómeno conocido como “El Niño”, que se manifiesta de forma irregular en el océano Pacífico con el registro de temperaturas en sus aguas de al menos 2 °C por encima del promedio.

El océano Pacífico baña toda la costa occidental de Colombia; sin embargo, su calentamiento impacta las corrientes de aire que conforman el clima venezolano.

El clima no es un elemento aislado y así, gracias al fenómeno de “El Niño”, los vientos que transportan humedad al norte de Suramérica cambian su trayectoria o se debilitan, impidiendo que se formen nubes de lluvia y, por tanto, limitando la presencia de las mismas.

La atmósfera se hace más estable, favoreciendo las elevadas temperaturas que manifiestan tanto los habitantes de las ciudades como los productores agrícolas y pecuarios.

La particularidad de nuestra infraestructura energética hace que el paso de este fenómeno sea especialmente delicado.

Con un déficit en la producción eléctrica (golpeada además por el doblete sísmico), hace impensable responder de manera eficiente al aumento de demanda para climatizar los espacios laborales y domésticos.

La estrategia gubernamental de ahorro energético y consumo responsable del agua supone una contradicción para los venezolanos; una población afectada por cortes de servicio de hasta 5 horas diarias ve incomprensible esta solicitud.

Pero, si los pronósticos se imponen no habrá suficientes lluvias, bajará el caudal de los ríos y el nivel de las represas, entonces esto representaría una “tormenta perfecta” para el sistema eléctrico nacional, y es cuando resulta obligatorio ahorrar un recurso de por sí ya insuficiente.

Este es el tiempo de la sequía y de los incendios forestales, del calor y la falta de lluvias. Se espera que las temperaturas más altas se manifiesten entre finales de agosto y todo el mes de septiembre.

Los investigadores aseguran que el fenómeno “EL Niño” dura entre 9 meses y un año, por lo que apenas estamos comenzando a sentir el resultado de su presencia.

Los habitantes de las ciudades más calurosas del país empiezan a sentirse sofocados; se estima que el mayor impacto ocurra en el Estado Zulia y las regiones centrales, occidentales, llaneras y orientales, particularmente Maracaibo y la Península de Paraguaná.

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