¿Existe un sentimiento antiargentino?
Luego del triunfo de España sobre Argentina en la última edición de la Copa Mundial de Futbol, hemos visto en redes sociales emerger la polémica en torno a una supuesta actitud antiargentina que se desató en el mundo entero.
La arrogancia de los sureños es reconocida; la imagen colectiva que tenemos del gentilicio argentino crece sobre la base de que, siendo suramericanos y evidentemente latinoamericanos, se sienten europeos y eso, aparentemente, los hace superiores.

Luego de la derrota, jugadores y técnicos escribieron un manual para el comportamiento inadecuado después de un fracaso, que completaron con otro instructivo de cómo convertir un error público en un problema cultural y diplomático.
A partir del pitazo final se desató el desastre que no paró de crecer e incluyó opiniones públicas sobre arbitraje inadecuado y parcializado, presiones y confabulaciones políticas por parte de la FIFA, entrega de la victoria por parte de la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) hasta efectos sobrenaturales y extraterrenales que explican el resultado.

El paseo con la bandera “Las Malvinas son argentinas” se quedó corto con la declaración de Enzo Fernández, quien respondió al ser consultado sobre el significado de su festejo al anotar un gol ante Inglaterra: «Nada fue malintencionado. Mi familia y yo tenemos mucho respeto por los ingleses, especialmente mi esposa. Todos los que limpian y cocinan en nuestra casa en Londres son ingleses, y realmente los queremos mucho”.
Seguramente es cierto, Enzo Fernández es jugador del Chelsea (equipo inglés) y, seguramente, quienes “limpian y cocinan en su casa” son ingleses y, con seguridad, los respetan mucho, pero, dándole contexto a la respuesta, no deja dudas de su intención.

Lo que no dijo Enzo, pero ofendió a muchos, fue el mensaje entre líneas que sus palabras dejaron: en primer lugar, colocar a su esposa entre él y los empleados, dejando claro que es ella quien se beneficia del trabajo de los ingleses (porque a él no le corresponde) limpiar o cocinar en la casa.
Luego, y no por ello menos importante, la posición de subordinación que hay en su casa de los ingleses respecto a ellos como argentinos.
Otro jugador, Lisandro Martínez, remata afirmando no entender el motivo de la onda antiargentina y explica que, durante la celebración, no fue que le dieron la espalda a los españoles, sino que le dieron la cara sus fanáticos, que les estaban dando cánticos de aliento y agradecimiento.

Esto deja otro nuevo espacio para la interpretación porque, visto de esta manera, para los argentinos los hinchas son más importantes que el honor y el respeto que el deporte obliga entre ganadores y perdedores.
Cosas para pensar y analizar, pero en Buenos Aires, catando vino y al rumor de un bandoneón o, quizás, bebiendo Fernet con Coca-Cola, empapados del humo del asado y ensordecidos por los gritos del barrio.

