Hedonismo

Lil Nas X: que hablen mal… ¡Pero que hablen!

El artista norteamericano pasó de: todos hablan de mi a todos hablan mal de mí en apenas 4 años después de su impresionante entrada en los universos paralelos del mundo virtual y concreto del espectáculo.

En 2019 este joven de 20 años invirtió 50 dólares para grabar la primera versión de “Old Town Road” y montarla en redes sociales. Todo lo demás es historia: una recepción inesperada de la audiencia juvenil hizo que la industria se fijará en él y le permitiera grabar de forma profesional el tema. El ritmo bordea al country y lo atraviesa con melodías y rimas de rap. Los jóvenes urbanos comenzaron a usar sombreros vaqueros y al estilo lo llamaron “country trap”.

“Old Country Road” alcanzó el primer lugar para música country en la lista Billboard y se mantuvo allí por 18 semanas. el año 2019, terminó con seis nominaciones al Grammy entre ellas mejor canción y mejor álbum del año.

La organización Billboard, a posteriori, decidió sacarlo de la lista ya que la música de Lil Nas X no “cumplía” con los elementos característicos del country, generando el rechazo de sus fans quienes alegan que la decisión obedece a las estructuras raciales de la industria que reclama el country como un género para los blancos. Lil Nas X es más condescendiente y sobre la decisión llegó a afirmar que: “como su música anterior presenta sonidos de rap más tradicionales, asumieron: «Oh, ¿es él? Entonces esto es todo lo que puede hacer».

“Su chica va a estar bien”, dijo el artista en sus primeras declaraciones al salir de prisión, luego de ser arrestado, desnudo y violento, en las calles del barrio Studio City (LA).

Hoy “Old Town Road”, cuenta con más de mil millones de reproducciones en su cuenta oficial de Vimeo. Pero más allá de la canción, la puesta en escena del video contiene elementos para activar el morbo del like: rapero, negro incursionando en el country y autodeclarado abanderado del “queer”.

Su fama se gesta en las redes sociales, Facebook, Twitter (hoy X) y más recientemente TikTok, donde se hizo popular por su humor irónico y desenfadado sobre temas álgidos de la sociedad norteamericana. Su estética es fundamental para comunicarse con su generación, al punto que ha llamado la atención del mundo de la moda, al cual siempre incorpora en sus creaciones.

2021 fue su año más productivo; colocó en los primeros lugares el tema “Call Me by Your Name”, en el que se le ve seduciendo al demonio con unas botas de tacón alto. 2022 fue de baja actividad y 2023 completamente en silencio musical. Reaparece en 2024 escandalizando con “J Christ”, cuyo video es considerado blasfemo por la comunidad cristiana, pero, más allá del show, no logró escalar posiciones en las carteleras mundiales.

Pero, si tomamos por cierto aquello de que los nombres influyen en tu personalidad, para alguien llamado Montero Lamar Hill (Montero por el modelo de Mitsubishi), la vida, obviamente, le deparaba un destino unido al pop, al desenfado, al escándalo y lo kitsch.

El personaje con el que ha recreado su corta existencia, no hace más que escandalizar hurgando en los rincones oscuros de la moral conservadora cultivada por los adultos y excitar la imperiosa necesidad de hacerse notar de los adolescentes.

Si a esto le sumamos que este nativo digital conoce el metabolismo del reconocimiento centrado en su existencia en las redes sociales, nos encontramos con un artista de nuevo cuño, denso y complejo, cuyo éxito va de a mano de las nuevas estructuras sociales que nos rigen.

37 millones de oyentes mensuales en Spotify, más de 10 millones de seguidores en Instagram y 28 millones de seguidores en TikTok avalan su presencia en la esfera artística. Por eso su puesta en escena y mensaje protesta va más allá de la música que le dio la celebridad dentro de la industria cuando ya la tenía ganada con su generación.

Ejemplo de ello es la anécdota referida al lanzamiento del video del tema «Montero (Call Me by Your Name)», en el cual se ve a Lil Nas X descender al infierno en “pole dance”, encontrarse con el demonio, hacerle un baile erótico, vencerlo y quitarle el reino. En una de las escenas, se ve al diablo vistiendo unas botas negras deportivas. Con el estreno del video se pusieron a la venta 666 pares únicos del calzado, indicando que tenían frases bíblicas, cruces invertidas, pentagramas de bronce y una gota de sangre humana. Cada par se ofreció al costo de 11.018 dólares, vendidos, en su totalidad, al minuto de haber abierto la oferta.

Pero los niños crecen y cuestionan a su padres e ídolos. Ya el fervor ha pasado y Montero Lamar, que apenas tiene 26 años, intenta reponerse del “mundo alucinante” que impone la fama brutal de las redes sociales.

Hoy, luego del incidente que lo llevó a una clínica de desintoxicación, una fianza de 75.000 dólares y el compromiso de atención psicológica, el artista es el centro del debate, ya que muchos dudan de la verdad (sinceridad) detrás de su arte e incluso advierten que su proclamación “queer” no es más que postureo.

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