Si regresa será noticia
La posibilidad de que Delcy Rodríguez visite Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene a más de uno con problemas de vértigo y desconcierto generalizado.
El estado de opinión del venezolano se encuentra en un momento inusitado, ya que los eventos devenidos luego de la intervención norteamericana del 03 de enero han supuesto escenarios insospechados para cada sector de las corrientes más polarizadas.
Mariana Atencio, es venezolana y “una de las voces latinoamericanas más influyentes en los medios de comunicación de Estados Unidos” (según el portal Hi Cue Speakers), denota un estado de shock por la posibilidad de que Delcy Rodríguez pueda pisar suelo norteamericano como invitada del gobierno de ese país.

Entre el 22 de septiembre y el 2 de octubre se puede concretar esa hipótesis, que, sin duda, marcaría un punto de inflexión en las relaciones entre los Estados Unidos y Venezuela.
Aunque con los Estados Unidos nadie está seguro, no es solo el gesto de permitir que hable desde el podio de dignatarios en la asamblea de la ONU, sino que pueda regresar a Venezuela y continuar sus labores al frente del periodo que los norteamericanos llaman de transición y estabilización.

Mariana Atencio incluye en su “speech” el dato del estado moroso de Venezuela en la ONU, el cual le impide votar. Pero sabemos que, en caso de asistir, ni siquiera importa el discurso. En lo simbólico, bastará su presencia, agenda pública y privada y, por supuesto, el regreso a Venezuela.
Ese es el escenario negado, el que buena parte de la razón o lógica del pensamiento venezolano de los últimos años se resiste a creer que pueda existir.
A estas alturas, 9 meses después del 3 de enero, los negocios entre ambos países marchan a un ritmo acelerado. Las relaciones diplomáticas van en igual carrera, con anuncios de reaperturas de consulados y embajadas.
Pese a las opiniones, unas calmadas y otras exaltadas, en el mundo de la “política real” representantes de amplios sectores se encuentran en pleno proceso de negociación para “sanear” la institucionalidad del país.

El único grupo que parece haber quedado por fuera es el que lidera María Corina Machado, quien, luego de su rompimiento público (hay quienes dudan que sea material en lo privado) con Dinorah Figuera, no le queda otra que presionar para generar oportunidades de participar en las próximas elecciones presidenciales, escenario que no tiene claro Machado y sus seguidores temen que no se concrete.
No sabemos si la agenda de Delcy Rodríguez en Nueva York le permita visitar a Nicolás Maduro y Alex Saab, ambos privados de libertad en cárceles neoyorquinas.
Otros enemigos “jurados” de los EE. UU., como los cubanos, han estado y siguen viajando a Nueva York para asistir a la ONU, pero, de concretarse la presencia de la presidenta de Venezuela, estamos seguros de que su regreso será el evento con mayor cobertura de ese día y el más comentado por muchos años.
El escenario no es desconocido para Delcy Rodríguez quien en 2015 y 2016 ofreció discursos ante la Asamblea General como Canciller y en 2019 como Vice Presidenta, en esta última oportunidad, al momento de su intervención, la representación diplomática de los Estados Unidos abandonó la sala y detrás de ellos salieron los representantes de aquello que se llamó el Grupo de Lima.

Ver bajar a Delcy Rodríguez en Maiquetía regresando de la Asamblea de la ONU dejará claras las intenciones de la política estratégica de los Estados Unidos con Venezuela y el papel que en ella cumple la presidenta encargada.
Pero también abre otra interrogante, ¿Y si el debilitamiento estratégico de los Estados Unidos los obligó a negociar cara a cara (como lo exigía el gobierno venezolano) las condiciones para destrabar la guerra de 5ta generación y avanzar en una nueva alianza?

