Sociedad

¿Será posible un año 2030 sin apagones?

Desde el apagón del 2019, Venezuela no ha podido recuperar, a satisfacción, la generación eléctrica para atender la demanda energética de hogares, comercios e industrias, convirtiéndose en una de las interrogantes más significativas en las posibilidades de mejorar la calidad de vida de los venezolanos.

Muchos intentos se han hecho; hemos contado con revisiones chinas, rusas, iraníes, entre otras, pero todas se topan con una realidad: la dependencia tecnológica del sistema eléctrico y el aparato de sanciones que pesan sobre el país.

Ahora estamos en una posición que, en efectos prácticos, resulta alentadora: empresas como Siemens y General Electric, casas matrices de la tecnología que soporta todo el sistema de generación y transmisión eléctrica en el país, ya han firmado acuerdos para potenciar la producción y cubrir la demanda nacional, esto tomando en cuenta que existen posibilidades reales de honrar los compromisos económicos alcanzados con esas empresas.

Anuncio del acuerdo entre General Electric y el gobierno venezoplano.

El ingeniero Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro de Energía y Ambiente del IESA, ofrece unas cifras que (valores más valores menos) se ajustan a lo expresado por las fuentes gubernamentales; el investigador afirma que la demanda energética del país se ubica en un promedio de 16.000 MW y, en la actualidad, solo generamos 12.000 MW, encontrándonos con un déficit de 4.000 MW para satisfacer la demanda nacional.

Declaraciones oficiales afirman que el 10 de agosto de 2026 se registró un “pico” de demanda energética al alcanzar los 15.600 MW, siendo la más alta en los últimos 8 años.

Y es que la paradoja es compleja; la realidad nos refleja un sistema con componentes (como transmisores y transformadores) agotados, que no soportarían un eventual incremento en la transmisión de energía. Todos estos componentes hay que renovarlos.

En el mismo período de tiempo en el que se actualiza y moderniza el sistema, tenemos un parque industrial y comercial que presiona para expandirse en la misma medida que crece la economía, y eso, obviamente, aumenta la demanda energética, por lo que los MW que se logren recuperar, en el mejor de los escenarios, evitarán que el déficit aumente.

En la misma medida que la economía nacional crece, se estima que crezca la capacidad de consumo en los hogares, con su incidencia natural en la demanda de energía eléctrica.

Apagón 2019 Venezuela (YURI CORTEZ / AFP)

¿Cuándo cesarán los apagones? En teoría, cuando logremos incorporar al menos 6.000 MW, se cubra la demanda y tengamos excedente para equilibrar el sistema.

Venezuela acaba de firmar acuerdos con empresas suizas, norteamericanas, argentinas y rusas para iniciar el trabajo de recuperación del sistema eléctrico nacional. Todos los acuerdos cuentan con el beneplácito otorgada por el gobierno de los EEUU para que estas empresas, pese a las sanciones que pesan sobre el país, puedan desarrollar su trabajo, es decir, tengan garantías de pago transparente de los fondos.

Promesa a corto plazo: 4.600 MW (diciembre 2026)

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó al país la firma de acuerdos con las empresas General Electric e IMPSA para la incorporación de 4.600 MW antes que finalice el 2026.

Planta Centro (Carabobo)

Estos acuerdos giran en torno al mantenimiento, modernización y puesta en marcha de la Planta Termoeléctrica Termo Carabobo y el Complejo Generador Planta Centro, además de las subestaciones asociadas al eje de transmisión eléctrica de estas plantas.

El gobierno nacional ha informado que los trabajos se centrarán en:

  • Reparación y levantamiento de torres de alta tensión caídas en la línea de transmisión Planta Centro–Yaracuy.
  • Adecuación y recuperación de transformadores elevadores de los grupos de generación pendientes.
  • Mantenimiento correctivo e industrial y pruebas de arranque en la máquina 6 de Planta Centro para sumarla al sistema.
  • Maniobras de sincronización y subida de carga en los bloques de generación de Termocarabobo.
  • Optimización en el suministro de gas metano por parte de PDVSA para alimentar las unidades térmicas
Termo Carabobo

En el corto plazo, es decir, a mediados de octubre o noviembre, también se espera la incorporación de 160 MW de la central hidroeléctrica de Tocoma, como parte de una primera fase de los acuerdos alcanzados con INSA.

Promesa a mediano plazo: (4 años: 2030)

La empresa de origen ruso INSA y General Electric firmaron acuerdos para incorporar en un lapso de 4 años 7.400 MW al sistema eléctrico nacional.

Tocoma

Según declaraciones de la máxima mandataria nacional, Delcy Rodríguez, con este acuerdo General Electric tiene como meta incorporar 1.000 MW en los próximos 24 meses y 4.000 MW para el 2030, 48 meses después del inicio de los trabajos.

INSA (Rusia), por su parte, posee 2 turbinas (ya fabricadas) para la central hidroeléctrica de Tocoma, la cual forma parte del sistema de generación asociado al Guri. El acuerdo implica la entrega de dichas turbinas para ser instaladas en el complejo generador, cuyo avance de construcción se estima en más del 80 %. La obra se encuentra paralizada desde el año 2016.

2 turbinas de este tipo entregará la empresa Rusa.

Con la empresa argentina IMPSA (aunque algunos analistas afirman que depende del capital norteamericano) se firmó un acuerdo para finalizar la “construcción y alcanzar el acoplamiento técnico con el sistema” de Tocoma, cuya fase de finalización y entrega se estima en 4 años.

 ¿Qué nos dice todo esto?

Agosto-diciembre 2026:

Déficit de casi 4.000 MW con la amenaza de que los efectos del fenómeno «El Niño» intensifiquen la crisis.

01 de enero 2027: 4.600 MW incorporados al sistema.

En este escenario apenas se cubre la demanda (suponiendo que se mantenga en 16.000 MV, que sabemos que se incrementará), por lo que la debilidad del sistema obliga al ahorro y, como medida preventiva de protección, al racionamiento; sin embargo, se debe notar una disminución en su duración y frecuencia.

Sustitución de transformador en Duaca (Lara), otros como éste se han sustituido en los estados Carabobo y Yaracuy.

Finales 2028: 1000 MW adicionales incorporados al sistema.

En este escenario tendríamos un equilibrio entre producción y demanda, pero no se cumple con el estimado de protección del sistema que, según la Administración de Información Energética de los Estados Unidos, debe ser de al menos un 15 % de la demanda, es decir, necesitaríamos generar 19.600 MW para cumplir con esta normativa técnica.

Finales 2030: 4.000 MW adicionales incorporados al sistema.

Con estas estimaciones estaríamos en un escenario ideal, con un excedente en la producción que permite estabilizar el sistema. Se espera que para el año 2030 estén listos y en marcha proyectos alternativos que garanticen el desarrollo nacional con la incorporación de nuevas fuentes energéticas, prácticas conscientes de consumo y autogeneración de energía para grandes consumidores como centros comerciales o industrias.

Es conveniente que continúen las sonrisas para que el plan de 4 años avance con éxito

Claro, todo este escenario es ideal y en el entendido de que las negociaciones, acuerdos o relaciones con los EEUU se mantengan y mejoren. Y que los protagonistas de la política nacional le den seguimiento adecuado (fiscalización de ejecución financiera y de obra) así como continuidad a los planes de desarrollo nacional.

Lo esperado es que se alcance un estado que nos permita ejercer el derecho soberano de aprovechar los recursos nacionales para apuntalar nuestro bienestar. Y que la nueva etapa del diálogo permita la coexistencia de los distintos modelos de pensamiento en el país.

4 años en la vida de una nación es muy poco tiempo, pero en nuestras circunstancias e historia la meta de estabilización eléctrica parece improbable. Lo sentimos, pero hoy todo está en el terreno especulativo; mientras los consensos políticos no salgan del terreno coyuntural, es imposible planificar, ni siquiera a corto plazo. Cada día somos más Eudomar: “Como vaya viniendo, vamos viendo”.

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