Delcy Rodríguez y la crisis multiforme.
Delcy Rodríguez enfrenta su primera crisis política como presidenta (e) de la República Bolivariana de Venezuela, hoy, varios eventos prometen poner a prueba su liderazgo y la madurez de la sociedad venezolana:
- Rupturas a lo interno del PSUV.
- Dudas sobre posibles conspiraciones para obtener el poder político.
- Crisis de imagen por violación de derechos humanos.
- Acentuación de la crisis eléctrica.
- Incremento de la guerra cognitiva
Alrededor de 120 días han pasado desde la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela y su relevo, Delcy Rodríguez, delegada en el poder por mandato constitucional y ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia, ostenta además el aval de los Estados Unidos para conducir al país hasta unas nuevas elecciones que, en teoría, legitimarían toda la estructura política nacional.
Cuando todos creíamos que lo impensable había pasado: un bombardeo sobre Caracas y la “extracción” del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas de los EEUU, faltaba vivir el asombro de los días posteriores.

Desde el 03 de enero de este año Venezuela es gobernada por su vice presidenta evitando el rompimiento del hilo constitucional. Mas allá de las declaraciones de la vocería política de los EEUU, Donald Trump ha manifestado su agrado con las relaciones y el entendimiento que hasta el momento se mantienen con el nuevo gobierno en Caracas, y hasta Marco Rubio, un enemigo jurado del Chavismo, no vislumbra cambios radicales en el poder local.
Pero esta “luna de miel” es tan increíble que ha puesto en duda la fidelidad del Delcy Rodríguez y su entorno político con el presidente Maduro y con el legado del comandante Chávez.
Peleas de tribuna como la que mantienen Mario Silva, Indira Urbaneja y hasta el sureño Michelo mellan la unidad política de la revolución. Quizás las críticas más impactantes vienen de Mario Silva, diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV y figura a ultranza de la revolución bolivariana.
Aunque Silva ha logrado sortear momentos difíciles dentro del circulo de confianza revolucionario; como cuando se alineó con la economista Pasqualina Curcio, le dio tribuna a la exiliada y enemiga del proceso María Alejandra Díaz y la filtración de unos audios comprometedores, hoy parece dispuesto a todo para denunciar lo que entiende como una ruptura con los valores fundamentales de la revolución centrados en el tipo de relación que debemos mantener con los EEUU.
Pero si esa pelea es de tribuna, una de las figuras intelectuales del chavismo, Luis Britto García, escribió un artículo titulado: “Resisto, luego existo”, publicado en su blog el 7 de mayo de 2026, que abre otro frente de discusión más académico. De este texto extraemos lo siguiente:
“Todos sabemos lo que esconde el ensordecedor silencio que nos oprime. Sin consulta alguna sobre nuestra voluntad, se pretende despojarnos de soberanía, Independencia, recursos naturales autonomía, derechos, pasado, presente y futuro, a favor de una potencia agresora que nos odia y desprecia. Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano. Ya sabes en cuál bando debes estar. “
Es así como se configura un cuadro de desconfianza alrededor del núcleo de poder chavista desde la militancia y desde lo intelectual. Desde la praxis y desde el pensar, lo cual que supone grandes esfuerzos políticos y comunicacionales para frenar un posible quiebre del respaldo monolítico del bloque cohesionado por Chávez.

Una máxima en la comunicación política establece que el silencio o las dudas sobre la “verdad”, son el caldo de cultivo de las especulaciones. Y es que, la opacidad sobre los eventos y decisiones de la madrugada del 03 de enero y la relación de tutelaje posterior entre ambos gobiernos dan mucho que pensar.
A finales de abril de 2026 la presidenta (e) Delcy Rodríguez, presionada por la creciente duda que nace de la aceptación (casi a gusto) del nuevo escenario nacional, declaró: “en su momento se sabrá todo lo que ocurrió la madrugada del 3 de enero”, según ella, revelar esta verdad dejaría de manifiesto su lealtad (y la de toda la dirigencia política revolucionaria) con Nicolás Maduro y Cilia Flores.

El portal de noticias CNN reveló a principios de mayo cosas que sabíamos y que no sabíamos; en primer lugar, confirma las reuniones tripartitas entre los EEUU y Venezuela mediadas por Qatar. Lo que no sabíamos es que, según afirma el portal siguiendo fuentes qataríes, se conversaba sobre un escenario postmaduro y que ninguno de los participantes tomó en cuenta a María Corina Machado para liderar el proceso.
Hoy, más que MCM no haya sido tomada en cuenta, asombra el término postmaduro, dando a entender que lo que vivimos es, en cierta forma, un escenario previsto.
La pregunta es: ¿estaba de acuerdo Nicolás Maduro con esa realidad?,¿fue traicionado por su entorno? o los EEUU “aceleraron” el devenir de los acontecimientos para negociar con ventajas.
Esta duda de alta política internacional acecha sobre la credibilidad de la presidenta (e) y se suma a tres nuevos eventos: una crisis por violación de derechos humanos, el repunte de la crisis eléctrica y la guerra cognitiva.
A principios de Mayo dos acontecimientos marcan duramente la imagen del país justo al término de la Ley de Amnistía:
- El ocultamiento de la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, detenido en enero de 2025
- Las declaraciones del exministro Tareck El Aissami, quien, en su primera comparecencia pública en dos años, denunció ser objeto de torturas físicas y acusó al ex fiscal General de la República Tarek William Saab, por conocer estos hechos y participar directamente en lo que califica como torturas psicológicas.
Lo de la electricidad es otra apuesta por el colapso político del chavismo; la debilidad del sistema eléctrico nacional, la ola de calor, sequía y mayor demanda energética producto de un escenario económico positivo han aumentado las horas de regulación o cortes programados de electricidad, ocasionando un impacto negativo en la valoración de la población sobre la gestión política que ya se comienza a sentir.

Cuatro meses han bastado para el reinicio de la guerra cognitiva. Desde los EEUU se envían señales que son interpretadas por los opinadores virtuales para golpear la base de credibilidad del chavismo.
No cabe duda que Marco Rubio vestido con el mismo outfit de Nicolás Maduro en el avión que lo trasladaba a Nueva York después de su captura o el mapa de Venezuela con la bandera norteamericana y la sugerencia del estado 51, forman parte de una nueva ofensiva en esta guerra de 5ta generación que mantienen, ambos países, desde que Obama (otro premio Nobel de la Paz) declarara a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para los EEUU.

El chavismo está acostumbrado a esto, ya ha salido indemne de situaciones tan o más complejas.
Muchas cosas aún no están dichas. La incertidumbre sobre lo ocurrido el 03 de enero da base tanto a hipótesis negativas centradas en traición y entrega, como a escenarios positivos sobre las decisiones y los hechos devenidos, centrados en la premisa estratégica de evitar, hasta donde sea posible, un conflicto de larga duración que solo traería muerte y crisis para el país. El 24 de noviembre de 2025, en su programa con Maduro +, el entonces presidente en funciones afirmaba:
“la paz no tiene alternativa. Cual es la alternativa de la paz en Sur América, en el Caribe, ¿la guerra? No creo…. ¡Que levante la mano el que quiere la guerra! Nadie la levanta… La paz, el diálogo y la diplomacia no tienen alternativa. Todo lo demás es un abismo sin fin. Las guerras eternas son un abismo sin fin. Son base destrucción y muerte como fue en Vietnam, Afganistán, Irak, Libia y pare usted de contar. No, ese no es el camino… El país está unido, tenemos planes para el desarrollo económico, social, para la consolidación política, para el desarrollo científico y educativo, pero también tenemos planes para la defensa; ¡Buenos!, bien preparados durante 20 años para la defensa integral de nuestro territorio sagrado que es la cuna de Simón Bolívar y los Libertadores de América.”
¿Estaría dispuesto Nicolás Maduro a sacrificar su libertad para llevar adelante planes estratégicos de defensa de la soberanía nacional en el que se privilegia la paz y la seguridad colectiva? O el post madurismo es producto de una conspiración internacional de intereses aun no develados que arrastraría a una fractura definitiva del llamado Bloque de la Patria.


