María Corina: regresando en hora pico…
María Corina Machado Parisca, heredera de estos valles, regresó a Venezuela entre empujones y gritos, como quien intenta entrar al metro en hora pico.
Y, como es normal en su comportamiento, la puesta en escena fue precisa: locaciones escogidas, Dios y la Virgen por delante y la nocturnidad.
Pero Machado, quien salió del país (con la misma parafernalia) hace apenas 10 meses, regresa a un escenario distinto y con condiciones visiblemente diferentes que convierten su figura en una interrogante.

Tres eventos han perfilado la psique colectiva del país: el 3 de enero, el “entendimiento” entre el gobierno venezolano y los Estados Unidos y el doblete sísmico del 24 de junio; cada uno a su manera, han sacudido al inconsciente colectivo hacia un punto que hasta ahora se mueve en escenarios experimentales.
En este punto en el tiempo es donde (o cuando) se incorpora María Corina a la dinámica nacional, pero tiempo distinto exige un protagonista diferente, y esa es la mayor interrogante.
El regreso de MCM lo único que certifica es que cuenta con un boleto para participar en las próximas elecciones presidenciales, opción ganada a pulso por los sectores que la respaldan desde los EE. UU., donde no tiene a todos a su favor.

Mientras tanto, en las calles, las personas están más optimistas con el futuro y es previsible que en un escenario de confrontación que llame a marchas y contramarchas la respuesta sea la desmovilización.
Sumado a esto, a los intereses de los Estados Unidos, hasta ahora no les conviene la convulsión callejera; el verdadero fruto de su apuesta político-económica-militar en Venezuela comenzará a dar sus frutos a mediano plazo y con estabilidad política y social; los daños colaterales de la Guerra son profundos económica y psicológicamente.
Pero tampoco conocemos a esta nueva María Corina; sabemos sus intenciones, pero no su estrategia, ni el perfil de imagen que pueda traer para esta nueva temporada.

Si bien se considera una verdad histórica que el poder económico o la burguesía corporativa venezolana de finales del siglo XX decidió dejar a un lado la intermediación política para enviar a sus hijos al poder (caso Leopoldo López, Capriles Radonski y la misma MCM), la situación de esta última es distinta; la pérdida de poder de su linaje ha sido significativa y ella, al parecer, se siente predestinada para salvar las futuras generaciones de su estirpe.
Empresas como La Electricidad de Caracas, la siderúrgica Sivensa (Sidetur), el Banco Mercantil y la aerolínea VIASA pasaron por sus apellidos y hoy solo son pasado en los álbumes familiares de los Machado Zuluaga, en esta historia que se cuenta sin spoilers, porque se escribe a diario y sin guion.

