Pensamiento

La luz al final del túnel

Como parte del famoso debate entre Diego Ruzzarin y Carlos Muñoz, Ruzzarin dejaba claro que,  para que las ideas maduren y evolucionen tiene que haber contraste de conceptos.

Es decir, argumentar sobre lo negativo o positivo que sería seguir determinada idea no entraña un acto negativo o positivo.

Ir en contra del capitalismo (o del socialismo) no es malo en sí mismo; lo que resulta peligroso es negar la posibilidad de que el otro tenga, aunque sea, parte de la razón.

Carlos Muñoz reclamaba el argumento esgrimido por Ruzzarin, que calificaba al mercadeo como “el arte de prometer de más y entregar de menos”, mientras que para Carlos Muñoz es “el arte de ayudar a la gente, de perder primero para después ganar algo”.

Contradictorio para cualquiera es suponer que un dialéctico convencido como Ruzzarin podría estar de acuerdo en dejar a un lado este método de razonamiento y optar por una posición complaciente ante hechos e ideas.

El debate se dio en 2021 y mantuvo en la élite mediática a Diego Ruzzarin, mientras que Carlos Muñoz debió replantear toda su estrategia y minimizar su exposición. 

Ruzzarin defiende la negatividad en el entendido de que en la vida no todo es bueno; no todas son buenas noticias. Y expone que las sociedades, por su parte, han desarrollado cierta animadversión a lo negativo y un falso positivismo que él define como positivismo tóxico.

Estas ideas están muy asociadas al comportamiento de la llamada generación de cristal, su excesiva compasión y posición sumisa ante los desafíos y compromisos que le supone la historia. Lo que a su vez genera dudas por su papel como “vanguardia” que en algún momento asumiría el relevo en el poder.

Slavoj Žižek, filósofo y crítico cultural, también defiende la negatividad al afirmar que, cuando alguien lo intenta convencer de que ante cualquier adversidad siempre hay una luz al final del túnel, él responde: “Sí, pero la luz probablemente sea otro tren que venga hacia nosotros.”

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