Sociedad

Los “Karen” en las gradas deportivas: ¿Culpa de Trump?

Tres casos han llenado de comentarios las redes sociales en las últimas semanas, todos referidos al comportamiento de fanáticos que se imponen a otros simplemente por ser más poderosos.

“Karen” es un estereotipo que surgió a principios de este siglo para denotar, de forma peyorativa, a una irritable mujer que cree tener el derecho a exigir más de lo que es apropiado o necesario. Un estereotipo común es el de una mujer de mediana edad que se cree con el derecho de tener lo que quiera, aun cuando para lograr su objetivo debe pisotear a los demás.” (Wikipedia)

La única mujer protagonista de los incidentes en cuestión fue llamada “Karen Phillies”, pero el apelativo bien les vendría a los dos sujetos que “robaron” los souvenirs a un niño y a un adulto mayor.

Las tres situaciones, dos en campos de béisbol de la MLB y uno en US Open, pueden ser una señal del efecto del discurso prepotente, racista, cínico y fundamentado en razones de poder que emana desde la Casa Blanca.

Es posible que la población norteamericana se sienta con derecho o el privilegio de pisotear a otros por ser más fuertes, más jóvenes o, sencillamente, ser mujer. O, también, porque el “otro” es de otra raza, nacionalidad, creencia política o religiosa.

Al menos dos de los implicados en estos casos de abusos han sido “cancelados” por las redes sociales y el efecto ha tenido consecuencias laborales; uno pidió disculpas públicas anticipando el daño a la reputación de su empresa y la otra («Karen») fue despedida de su trabajo.   La pregunta es: ¿es justo ese linchamiento social? o es otra forma de poder manifestándose.

Hasta ahora no se conoce que el karma haya alcanzado al sujeto que le arrebató la pelota al adulto mayor, pero, con seguridad, el “largo brazo de las redes sociales” dará con él.

No sabemos si ocurrirá lo mismo con los protagonistas de la política económica y militar norteamericana o si, en estos escenarios, la fuerza de las redes sociales pierde su valor.

Un jonrón puso en juego una pelota entre los fanáticos. Un padre la tomó y se la llevó a su hijo (que aparentemente estaba de cumpleaños), pero era seguido por una fanática de los Filis de Filadelfia (a quien apodaron “Phillies Karen”), quien reclamó de tal forma la pelota que el padre optó por entregársela.
Un fanático, bastante corpulento, por cierto, luchó con un hombre de la tercera edad y le arrebató una pelota que había caído cerca de ellos al ser conectada de foul en un juego entre los Mets de NY y Marlins de Florida. Ni su mujer acompañante, ni ninguno de los fanáticos a su alrededor dijo nada.
Piotr Szczerek logró grabar su nombre en la mente de todos al arrebatarle a un niño la gorra que su compatriota, Kamil Majchrzak, obsequiaba a los asistentes en las gradas. El hombre, un alto ejecutivo de una transnacional, ofreció disculpas públicas indicando que pensó que el regalo era para él; el video, los asistentes, los internautas y las lágrimas del niño dijeron lo contrario.

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