Sociedad

Cuando calienta el sol: relaciones indebidas.

Declaraciones ofrecidas por la diva mexicana Lucía Méndez dan pie para la discusión de un tema tabú para Latinoamérica y buena parte del mundo: las relaciones sexuales entre adultos y menores de edad.

La sociedad ha intentado normar esta situación y muchos países establecen rangos para el consentimiento sexual.

El portal plannedparenthood.org lo define como un acuerdo para participar en una actividad sexual. Antes de mantener relaciones sexuales con otra persona, debes saber si esta persona está de acuerdo. Es importante ser honesto con tu pareja sobre lo que deseas hacer y lo que no.   Y aclara que la actividad sexual sin consentimiento es una violación o agresión sexual.

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La ley considera que el consentimiento solo es válido cuando quien lo otorga tiene una determinada edad. Esta varía entre los 12 y los 18 años según el país; por ejemplo, en Venezuela, la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNA) establece que, para efectos de esa ley, todo individuo menor de 12 años es considerado un niño. Mientras que una persona mayor de 12 años y menor de 18 años es considerada un adolescente. Los adolescentes adquieren el derecho de poder consentir una relación sexual, pero ¿qué pasa cuando el consentimiento se le otorga a un adulto?

La misma ley establece limitantes y condiciones para el consentimiento, el cual debe hacerse bajo criterios de libertad y sin sospechas de coerción, manipulación o sugestión de parte del adulto.

Lucía Méndez (hoy de 70 años) recuerda como una anécdota divertida su relación con el cantante Luis Miguel (hoy de 55 años). En ese entonces ella contaba con 32 años (aunque en la entrevista afirmó tener 30) y Luis Miguel 17 años. La actriz confirmó el carácter sexual de la relación y que, a pesar de lo bien que lo pasaba, sabía que estaba mal.

Según su anécdota, Luis Miguel viaja a grabar su mítico video “Cuando calienta el sol” con Pedro Torres como director y la fotógrafa Mariana Yazbek como una de las bailarinas del video. En Acapulco, según cuenta Jorge ‘El Burro’ Van Rankin, quien se encontraba en el set, comienza el romance entre Luis Miguel y Mariana (para entonces pareja de Alejandro González Iñárritu). Esta relación aleja a Luis Miguel de Lucía Méndez, quien más tarde se casaría con Pedro Torres.

Pero más allá del chisme, el convencimiento de estar haciendo algo “malo” llama la atención en la declaración de la actriz. Las leyes mexicanas establecen límites para las relaciones entre adultos y menores de edad ajustadas al consentimiento de las partes y admiten la posibilidad de que el mismo menor (o sus padres) denuncien un delito sexual.

La sensación incómoda de la relación viene de una carga social fuerte, ya que las leyes, aunque no protegen este tipo de relaciones, no las consideran per se un delito; incluso, en algunos países, es legal que un adulto se case con un menor. Es la sociedad la que coloca barreras, y son sus acuerdos colectivos o consensos los que impulsan el endurecimiento de leyes o la relajación de posibles delitos de carácter sexual.

La sexualización de la sociedad y la libre circulación de contenido erótico por las plataformas digitales ha influido de forma determinante en la apreciación del sexo por los adolescentes.

Existe un distanciamiento con el concepto romántico entre el sexo y el amor, pero también del tabú que crecía sobre el placer vinculado al sexo.

La legislación mundial ha incorporado el derecho del adolescente a consentir la relación sexual para protegerlo de casos de abuso infligido por adultos, familiares o no familiares, que, basados en una posición de poder, obligan al niño o adolescente a participar en actos con características sexuales. Es decir, el adolescente siempre tiene el derecho a decir que no y es este derecho el que establece la posibilidad de juzgar a un adulto por este motivo.

Sin embargo, queda un espacio (o vacío) para determinar si este mismo adolescente es capaz de discernir sobre una decisión personal tomada de forma libre o si es una decisión devenida de imposiciones culturales, presiones de grupo o coerción y manipulación de un adulto.

Lolita, la obra literaria y cinematográfica que habla de la relación de una adolescente y su padrastro.

Hoy, como ayer, se toleran las parejas con una marcada diferencia de edad, sin importar el género o preferencia sexual, pero las parejas de adultos con adolescentes siguen siendo cuestionadas.

Siguiendo las declaraciones de Lucía Méndez, parece que existiera, en parejas de adultos con adolescentes, un factor que “nubla el juicio” de sus protagonistas. La actriz admite que “aunque sabe que estuvo mal”, es uno de los mejores recuerdos de su vida. Y afirma (minuto 19:44 de la entrevista): “Ah, no, ¡claro que hubo chucu-chucu! ¿Cómo crees que no? ¡De mensa no tengo!… ¡Esa belleza! Y voltea los ojos, acordándose de Luis Miguel.

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